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Enfermedad de Chagas (ECH)

Es una zoonosis vectorial de carácter crónico en inmunocompetentes y oportunista en inmunodeprimidos. Se presenta en forma natural en el continente americano, constituyendo un problema de Salud Pública que requiere de esfuerzos colaborativos de todos los sectores sociales, especialmente de salud en el área de las personas y del ambiente. La infección por T. cruzi en las personas tradicionalmente se ha observado en los países de la Región de las Américas, donde habita el Triatoma infestans y en los cuales no se ha logrado interrumpir la transmisión vectorial a través de los programas sanitarios.

Actualmente la infección se encuentra en forma natural en el continente americano desde el sur de California paralelo 43 latitud norte, hasta la región central de Argentina paralelo 49 de latitud sur, zona donde habita el vector biológico. En Chile, la presencia de T. infestans, triatomino de interés epidemiológico, se extiende entre el paralelo 18º 30’, en el límite norte y hasta el paralelo 34º 36’, en la zona central, es decir, entre las regiones de Arica-Parinacota, por el norte, y del Libertador Bernardo O’Higgins por el sur. En dicho territorio, los habitantes en riesgo constituyen 873.415 personas aproximadamente, los cuales se concentran en áreas rurales y periurbanas.

Los signos y síntomas clínicos, debidos al daño producido por el parásito y agravado por autoanticuerpos generan una carga de enfermedad importante, produciendo un alto costo en el sistema sanitario, económico, social y familiar, lo que genera un problema de salud pública de gran envergadura

Desde 1991, de iniciativas sub-regionales (América del Sur) de control de la Enfermedad de Chagas y los avances en materia de diagnóstico y manejo de la infección-enfermedad, conducen a la toma de decisiones éticas y operativas con el fin de estructurar intervenciones programáticas para el diagnóstico, atención y tratamiento de esta enfermedad. Es importante abordar este problema ya que es una infección prevalente en Chile que se mantendrá por muchos años.

Existen evidencias que la terapia antiparasitaria es efectiva en casos agudos y crónicos. En etapa indeterminada la prevención secundaria con fármacos antiparasitarios sería recomendada de acuerdo a los antecedentes clínicos, epidemiológicos y de laboratorio.

La intervención terapéutica antiparasitaria precoz disminuye los costos socioeconómicos.
La terapia integral de la persona con Enfermedad de Chagas aumenta su calidad de vida y la de su familia.