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Guía de Práctica Clínica - No GES

Para el abordaje de Depresión en Adolescentes

Descripción y Epidemiología

Con el fin de unificar los criterios alrededor del problema de salud al que se refiere la presente Guía de Práctica Clínica, se homologa el término “depresión” a los códigos 6A70 y 6A71 correspondientes a “episodio depresivo único” y “episodio depresivo recurrente” de la Undécima Revisión de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (CIE-11) (1) y a “Trastorno de depresión mayor” del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5)(2).

La depresión es una enfermedad común caracterizada por episodios de estado de ánimo depresivo, disminución importante del interés o el placer por todas o casi todas las actividades y falta de energía o fatigabilidad. Además, suelen presentarse inquietud o enlentecimiento, disminución en la capacidad de atención y concentración, y alteraciones del apetito y/o del sueño (2, 3). Es necesario que los síntomas se presenten todos los días, la mayor parte del día, por al menos dos semanas y que produzcan un malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

El patrón de síntomas de depresión varía ligeramente de acuerdo con la etapa del desarrollo, así la manifestación en los adolescentes resulta en algunas diferencias según se señala en la siguiente tabla:

Diferencias en la presentación de la depresión de acuerdo con la edad*

Niños/as prepuberales

Adolescentes

Adultos

  • Irritabilidad (rabietas, incumplimiento de normas)
  • Capacidad de animarse momentáneamente en respuesta a eventos positivos 
  • Comorbidad frecuente con ansiedad, problemas de conducta y TDAH
  • Quejas somáticas

 

  • Irritabilidad (gruñón, hostil, se frustra con facilidad, arranques de ira)
  • Afecto reactivo
  • Hipersomnia
  • Aumento del apetito y ganancia de peso
  • Quejas somáticas
  • Sensibilidad extrema al rechazo (por ej: tener una falsa percepción de que se es humillado o criticado) lo que lleva a, por ejemplo, tener dificultades para mantener relaciones.
  • Anhedonia
  • Ausencia de reactividad emocional
  • Agitación o enlentecimiento psicomotor
  • El estado de ánimo varía durante el día (peor en la mañana)
  • Despertar temprano en la mañana.

*Cualquiera de estos síntomas puede estar presente a cualquier edad, pero son más comunes en el grupo etario especificado.
Referencia: Rey JM, Bella-Awusah TT, Jing L. Depresión en niños y adolescentes. (Irarrazaval & Hernandez, ed.). En Rey JM (ed), Manual de Salud Mental Infantil y Adolescente de la IACAPAP. Ginebra: Asociación Internacional de Psiquiatría del Niño y el Adolescente y Profesiones Afines; 2017.

La edad de inicio no parece definir subgrupos depresivos separados, pero la depresión en adolescentes se asocia a múltiples indicadores de dificultades psicosociales, mala salud y una mayor carga de enfermedad en la edad adulta. La depresión en adolescentes sin tratamiento predice un mayor riesgo de dificultades en formalizar parejas, disminución del funcionamiento social y laboral, menor calidad de vida, mayor comorbilidad médica y psiquiátrica, mayor frecuencia de episodios depresivos e intentos de suicidio durante la vida, mayor gravedad de los síntomas, cronicidad y recurrencia (3,5).

La mayoría de los episodios de depresión poseen una duración entre 3 y 6 meses para muestras comunitarias, y entre 5 y 8 meses para las muestras referidas. A pesar de ello, 1 de 5 adolescentes con depresión pueden tener una duración de dos años o más y más de la mitad presentan una recurrencia en los próximos cinco años (2,5).

Entre los factores predictores de recurrencia se incluyen: una peor respuesta al tratamiento, mayor gravedad, cronicidad de los síntomas, la presencia de episodios previos, comorbilidad, estilo cognitivo negativo, presencia de problemas familiares, nivel socioeconómico bajo y la exposición a conflictos o violencia intrafamiliar (3).

Epidemiología
La prevalencia de depresión en adolescentes durante los últimos 12 meses es similar a la observada en la edad adulta (4–5%), con una incidencia acumulada que aumenta de 5% en la adolescencia temprana hasta el 20% al final de ese periodo (5).

Consistentemente con los hallazgos internacionales, un estudio nacional muestra una prevalencia de depresión mayor de 5,1% para personas entre 4 y 18 años, con una relación de 3, 2 para hombres y 7,1 para mujeres. Al distinguir entre grupos etáreos el de 4 a 11 años muestra un 3,5 % y el de 12 a 18 un 7% (4).

Existe una fuerte preponderancia de la prevalencia en adolescentes mujeres después de la pubertad (alrededor de 2:1) (5).

Factores de Riesgo
La depresión en la adolescencia es la interacción compleja de múltiples factores de vulnerabilidad biológica e influencias ambientales. Los riesgos distales, como los factores hereditarios y la adversidad en la vida temprana, pueden predisponer directa e indirectamente a la depresión. Tales riesgos podrían mediar sus efectos a través de la cognición, el temperamento y los rasgos de la personalidad (emocionalidad negativa, disminución de la emocionalidad positiva y del control atencional, inhibición conductual y neuroticismo). Los factores de riesgo distales, junto con los cambios hormonales y de maduración también pueden alterar la sensibilidad individual a los factores estresantes.

Los factores de riesgo más importantes para la depresión en adolescentes son los antecedentes familiares de depresión y exposición al estrés psicosocial. Los factores familiares, los factores de desarrollo, las hormonas sexuales y la adversidad psicosocial interactúan con los determinantes sociales para aumentar el riesgo a través de factores hormonales y vías neurales asociadas (3,5).

Diagnóstico Diferencial y Comorbilidad
Dos diagnósticos que se caracterizan por síntomas depresivos prominentes y deterioro asociado pero que no cumplen con los criterios para el diagnóstico de depresión en adolescentes son el trastorno de adaptación y el trastorno depresivo persistente (distimia). Aunque el trastorno bipolar y la esquizofrenia son mucho menos comunes en los adolescentes que la depresión, son importantes diagnósticos diferenciales que deben considerarse en casos de resistencia al tratamiento, presencia de síntomas psicóticos o ánimo exaltado/irritable.

Los trastornos comórbidos se presentan en dos tercios de los adolescentes, siendo los más frecuentes los trastornos de ansiedad, los trastornos de conducta, trastornos por uso de sustancias, el trastorno de déficit atencional con hiperactividad, trastorno obsesivo compulsivo y las dificultades de aprendizaje. (3)

Depresión y conducta suicida
La depresión es uno de los factores de riesgo individual más importantes dentro de la multiplicidad de factores asociados a la conducta suicida. Alrededor de un 60% de jóvenes con depresión han pensado en suicidarse y un 30% lo ha intentado. Más de la mitad de las víctimas de suicidio en adolescentes reportaron tener un trastorno depresivo en el momento de la muerte. Es por esto que las conductas suicidas y el riesgo suicida debe ser evaluado y monitoreado permanentemente en la personas con depresión (3).

Prevención
Considerando la discapacidad asociada y posibles eventos adversos graves, es importante prevenir, o al menos retrasar la depresión en adolescentes. Las estrategias de prevención podrían estar dirigidas a reducir los riesgos modificables y promover factores para proteger a los niños de alto riesgo de los efectos de la adversidad, interrumpiendo las vías de riesgo.

REFERENCIA
1. Organización Panamericana de la Salud. Undécima revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades Informe del Director General [Internet]. Washington D.C.; 2018 [cited 2020 Jan 14]. Available from: https://icd.who.int/
2. American Psychiatric Association. DSM-5 Diagnostic And Statistical Manual Of Mental Disorders. 2016.
3. Rey JM, Bella-Awusah TT, Jing L. Depresión en niños y adolescentes. (Irarrazaval & Hernandez, ed.). En Rey JM (ed), Manual de Salud Mental Infantil y Adolescente de la IACAPAP. Ginebra: Asociación Internacional de Psiquiatría del Niño y el Adolescente y Profesiones Afines; 2017.
4. Vicente B, Saldivia S, de la Barra F, Kohn R, Pihan R, Valdivia M, Rioseco P, Melipillan R. Prevalence of child and adolescent mental disorders in Chile: a community epidemiological study. J Child Psychol Psychiatry. 2012 Oct;53(10):1026-35. doi: 10.1111/j.1469-7610.2012.02566.x. Epub 2012 May 31. PubMed PMID: 22646991.
5. Thapar, A., Collishaw, S., Pine, D. S., & Thapar, A. K. (2012). Depression in adolescence. Lancet (London, England), 379(9820), 1056–1067. doi:10.1016/S0140-6736(11)60871-4