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Problema de Salud N°12

Endoprótesis Total de Cadera en personas de 65 años y más con Artrosis de Cadera con Limitación Funcional Severa

Descripción y Epidemiología

DESCRIPCIÓN Y EPIDEMIOLOGÍA DEL PROBLEMA O CONDICIÓN DE SALUD

Con el fin de unificar criterios clínicos alrededor del Problema de Salud al que se refiere la presente Guía de Práctica Clínica, Endoprótesis total de cadera en personas de 65 años y más con artrosis de cadera con limitación funcional severa con el Código CIE 10: M16 (1)

CONTEXTO EPIDEMIOLÓGICO

La endoprótesis de cadera es una medida terapéutica que se utiliza para el manejo de la artrosis en etapa severa (2,3). Si bien, la frecuencia de este procedimiento ha aumentado en los países occidentales, la probabilidad de someterse a un reemplazo total de la articulación es incluso menor al riesgo de desarrollar artrosis sintomática de cadera (4, 5). El 65% de los pacientes en que se realiza este procedimiento corresponden a personas de 65 años y más, sin embargo, se ha proyectado un incremento de esta cirugía en personas menores de 65 años (6, 7).

En Chile, la artrosis de cadera se encuentra dentro de las 10 enfermedades más frecuentes que han sido autoreportadas, aportando el 3,1% de las personas encuestadas(8). Por su parte, el boletín estadístico de la Superintendencia de Salud del año 2018 muestra que se realizaron 3.762 atenciones de personas diagnosticadas con artrosis de cadera severa con indicación de endoprótesis, siendo la mayoría de ellas del Sistema Público de Salud (9).

Se ha reportado que el material utilizado proporciona una vida útil notable de la endoprótesis de cadera y resultados funcionales evaluados de buenos a excelentes en el largo plazo(6,10). En estudios de seguimiento, se ha reportado una sobrevida (vida útil) de la prótesis total de cadera, de entre un 92 y 100 % a 10 años (11–14), y de entre 77 y 81% a 25 años (15,16)

CONTEXTO CLÍNICO

La artrosis u osteoartrosis es una enfermedad articular degenerativa caracterizada por deterioro progresivo del cartílago hialino y del hueso subcondral, siendo una de las patología que genera mayor grado de discapacidad en las personas mayores (5,17) pudiendo generar dolor articular, deterioro de la función, mayor dependencia y una disminución de la calidad de vida (4,18–20). Esta enfermedad muestra una amplia gama de vías fisiopatológicas subyacentes que conducen a resultados similares de destrucción articular, dentro de las cuales destacan; el aumento de inflamación articular, alteraciones sinoviales, sobrecarga mecánica, alteraciones metabólicas y el envejecimiento celular(21–23).

Clínicamente, la artrosis está fuertemente asociada a la fragilidad de las personas mayores, por lo que las medidas preventivas y la detección temprana de estas condiciones tienen que ser incorporadas en forma precoz(24).

La cadera es la tercera articulación, posterior a la rodilla y mano, que más frecuentemente tiene diagnóstico de artrosis (19,25). Se estima que una de cada cuatro personas puede desarrollar artrosis de cadera a los 85 años (26). Los criterios que se utilizan para el diagnóstico son a menudo identificados en la presentación clínica, los cuales pueden ser confirmados por el análisis radiográfico (19,27,28).
Existen varios sistemas de evaluación de la gravedad de los síntomas, siendo el Harris Hip Score uno de los más utilizados por los clínicos (29).

Cuando la artrosis de cadera produce un dolor importante que incluso puede persistir en reposo y una limitación funcional severa (3), se utiliza como medida terapéutica la cirugía de reemplazo articular o endoprótesis total de cadera (2,19,30). También, el procedimiento ha demostrado tener buenos resultados y una tasa de complicaciones que no supera el 12% (4,31–36).

Esta cirugía se considera segura y efectiva, puesto que proporciona un alivio significativo del dolor, ayuda a incrementar la salud física y aumenta la calidad de vida de los pacientes que presentaban artrosis de cadera en etapa avanzada (32,34–38). El procedimiento quirúrgico consiste en extraer el hueso y cartílago de la cadera dañados, para luego reemplazarlos por componentes protésicos (tabla 1).

Existen complicaciones posteriores a la realización de una Endoprótesis total de cadera entre las que se destacan, además de la mortalidad, la infección protésica, luxación, enfermedad tromboembólica, lesiones nerviosas, lesiones vasculares, fracturas periprotésicas, fracturas de fémur o acetábulo (39).

Tabla N° 1. Descripción del procedimiento de endoprótesis de cadera

1. La cabeza del fémur se remueve y se reemplaza con un vástago de metal que se coloca en este hueso. El vástago femoral puede ser cementado o no cementado (impactado a presión) dentro del hueso.
2. Una cabeza de metal o cerámica se coloca en la parte superior del vástago. Esta cabeza reemplaza la cabeza dañada del fémur que fue removida.
3. La superficie de cartílago dañado de la cavidad (acetábulo) se remueve y reemplaza con un componente protésico acetabular metálico que puede ser cementado o no cementado (impactado a presión, a lo que se agrega o no tornillos para mejorar la fijación).
4. Un revestimiento o “liner”, de polietileno o cerámica se inserta entre la cabeza y el componente acetabular para permitir un adecuado movimiento en una superficie de baja fricción.

Fuente: Elaboración propia con información extraída de OrthoInfo: AAOS (American Academy of Orthopaedic Surgeons)(40).

Dentro de los diagnósticos diferenciales se incluyen patologías articulares como osteonecrosis de cabeza femoral, condrolisis, patología oncológica, sinovitis, artritis séptica o fracturas de cuello femoral por estrés o insuficiencia; y patología extra articular entre las que se destaca patología de columna lumbar o sacroilíaca, bursitis trocantérica, osteítis del pubis, fractura de rama púbica por estrés o abscesos del psoas (41)

La rehabilitación posterior a la cirugía de endoprótesis total de cadera, involucra el trabajo coordinado de un equipo multidisciplinario(42). Este proceso, que se inicia durante la estancia hospitalaria, busca mejorar la funcionalidad de la persona mediante estrategias terapéuticas, educacionales y del manejo del dolor (43,44). Para valorar la funcionalidad del paciente, se utilizan distintas escalas, dentro de las cuales se encuentra el Harris Hip Score (HHS) y el Western Ontario and McMaster Universities Osteoarthritis Index (WOMAC)(45–47).

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