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9 de abril de 2021

Conmemoración del Día Internacional de las Personas Afectadas por Enfermedad de Chagas.

La enfermedad de Chagas (ECh) está dentro de las 17 enfermedades declaradas como desatendidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), afectando actualmente entre 8 a 10 millones de personas en América Latina. Las zonas endémicas de este territorio corresponde a 21 países de Centro y Sudamérica, sin embargo los procesos de globalización, interconexión económica, social y cultural, los movimientos poblacionales de zonas rurales a urbanas, la disminución de la pobreza y la persistencia de vías de transmisión no vectorial en áreas no endémicas, facilitan y hacen de la enfermedad de Chagas unas de las principales enfermedades parasitaria a nivel mundial cuya repercusión impacta directamente en los sistemas sanitarios.

En este sentido, la enfermedad de Chagas ocupa el cuarto lugar de importancia como carga de enfermedad en el continente, después de las infecciones respiratorias, gastrointestinales y el SIDA . Los costos económicos globales de la ECh son mayores que otras enfermedades importantes como el rotavirus y el cáncer de útero. Las estimaciones recientes sobre la carga de la enfermedad de Chagas en Latinoamérica indican que esta parasitosis genera un costo en salud aproximado de 500 millones de dólares, y una pérdida anual de 770.000 años de vida por muerte prematura o pérdida de años productivos por discapacidad (AVAD) . Las migraciones de personas provenientes de zonas endémicas hacia zonas urbanas o países no endémicos es una realidad, por ende, muchas de las personas infectadas viven actualmente en áreas remotas o alejadas de donde se ha adquirido su primo infección .

La enfermedad de Chagas emerge de un contexto bioecológico, vinculado a la forma de vida de las personas y a la historia natural de su agente etiológico, el protozoario Trypanosoma cruzi (T.cruzi), el cual circula a través de numerosos mamíferos que sirven de reservorios y vectores intermedios. Posteriormente esta tripanosomiasis comenzó a afectar al ser humano en el llamado ciclo doméstico . Es frecuente que estos vectores vivan en las grietas y huecos de paredes y tejados de casas y estructuras exteriores, como gallineros, corrales y almacenes, en zonas rurales y suburbanas. En general pican en zonas expuestas de la piel, como la cara, y defecan/orinan cerca de la picadura. El parásito T. cruzi también puede transmitirse por otras vías, menos frecuentes, pero con igual impacto en la salud pública, siendo éstas :

• Vía Oral: ocurre por consumo de alimentos contaminados por T. cruzi (Açaí, guayaba, jugo de caña, entre otras); es decir contacto con heces u orina de triatominos (lo que provoca brotes de transmisión alimentaria con una morbilidad más grave y una mayor mortalidad).
• Vía Transfusional y por trasplantes de órganos: ocurre por transfusión de productos sanguíneos u órganos de donantes infectados, generalmente en sistemas de salud donde no se realiza cribaje de sangre para T. cruzi.
• Vía Transplacentaria: ocurre por la transmisión de la madre infectada a su hijo/a durante el embarazo. (VER MÁS)